Una quincena sin dar señales de vida, y no es que haya
estado de vacaciones, sino todo lo contrario, todo lo contrario. ¡¡Al fin curro!!
Que sea uno temporal veraniego no le resta emoción al asunto, y le viene genial
a mi curriculum, que estaba el pobre un poco aburridísimo desde hace demasiado
tiempo;y a mi bolsillo, que ya se estaba anclando en la austeridad y la
mendicidad.
Sin embargo, este respiro a mi economía, implica una reducción
drástica de mi tiempo libre y de mi energía. No importan las ganas que tenga de
teclear cosillas aquí porque, cuando podría hacerlo, termino medio en coma allí
(allí=en el sofa) y el blog se llena del inmenso vacío de las intenciones
frustradas. Y es una pena porque llevo una temporada con unas parras mentales
importantes, que ríete tú de un submarino de filósofos, y me habría gustado soltar
toda esa retahíla trascendental en mi rinconcito virtual. Supongo que lo dejaré
en mi lista de asuntos pendientes, que a estas alturas ya debe contener más
cosas que el bolso de Mary PoppinsXD
El origen de semejante ebullición metafísica está en el
trayecto de casa al curro, del curro a casa, de vuelta otra vez al curro y de
vuelta otra vez a casa, que da para mucho pensar, sobre todo porque la mayoría
de la población ha emigrado a la playa, y hay poca gente que observar-criticar,
y porque el bus es tan, pero tan, tan ruidoso que no hay huevos a escuchar el
ipod, ni aunque lo llevases implantado en la cloquea. Así que, a falta de estímulos
externos, me entretengo con cientos de ocurrencias y reflexiones internas, que algún
día compartiré con vosotros, como si os conociera y estuviéramos juntos
bebiendo cervezas en una playera noche estrellada.
Por lo pronto…un saludo.
Sigo aquí. Espero que vosotros
también.



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