domingo, 3 de agosto de 2014

Una quincena sin dar señales de vida, y no es que haya estado de vacaciones, sino todo lo contrario, todo lo contrario. ¡¡Al fin curro!! Que sea uno temporal veraniego no le resta emoción al asunto, y le viene genial a mi curriculum, que estaba el pobre un poco aburridísimo desde hace demasiado tiempo;y a mi bolsillo, que ya se estaba anclando en la austeridad y la mendicidad.


Sin embargo, este respiro a mi economía, implica una reducción drástica de mi tiempo libre y de mi energía. No importan las ganas que tenga de teclear cosillas aquí porque, cuando podría hacerlo, termino medio en coma allí (allí=en el sofa) y el blog se llena del inmenso vacío de las intenciones frustradas. Y es una pena porque llevo una temporada con unas parras mentales importantes, que ríete tú de un submarino de filósofos, y me habría gustado soltar toda esa retahíla trascendental en mi rinconcito virtual. Supongo que lo dejaré en mi lista de asuntos pendientes, que a estas alturas ya debe contener más cosas que el bolso de Mary PoppinsXD


El origen de semejante ebullición metafísica está en el trayecto de casa al curro, del curro a casa, de vuelta otra vez al curro y de vuelta otra vez a casa, que da para mucho pensar, sobre todo porque la mayoría de la población ha emigrado a la playa, y hay poca gente que observar-criticar, y porque el bus es tan, pero tan, tan ruidoso que no hay huevos a escuchar el ipod, ni aunque lo llevases implantado en la cloquea. Así que, a falta de estímulos externos, me entretengo con cientos de ocurrencias y reflexiones internas, que algún día compartiré con vosotros, como si os conociera y estuviéramos juntos bebiendo cervezas en una playera noche estrellada.



Por lo pronto…un saludo. 
Sigo aquí. Espero que vosotros también.





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