jueves, 23 de enero de 2014

Move
Sentada tomando café, removiendo el azúcar con la cucharilla. Su acompañante parloteaba y ella asentía con la cabeza. No le prestaba atención, pero llevaba muchos años viviendo en sociedad para saber que a la gente no le gusta que parezca que no te interesa lo que dicen.

-Me encanta la casa que me compré.
-Ajam
-Es espaciosa, con 3 dormitorios, cocina, 2 cuartos de baño, salón…
-Ajam
- La hipoteca me sale por un pico, pero quiero tener algo mío. Cuando termine de pagarla tendré 89 años y demencia senil, pero, ¡qué diablos!
-Ajam

Seguía dándole vueltas a la cuchara, de hecho, le había dado tantas, que más que disolver azúcar parecía que pretendía crear su propia versión del triángulo de las Bermudas. Con un poco de suerte un avión se precipitaría encima de la taza, aunque sospechaba que él sería capaz de enumerar las ventajas de vivir en el centro incluso si una mole en llamas hiciera acto de presencia.


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