domingo, 19 de enero de 2014

Even in the deepest ocean, there's a little moonlight 

Y, de pronto, una pequeña esperanza hace que empieces a ver como se dibuja un caminito a tus pies, e imaginas que esa luz al final del tunel no tiene por qué ser un tren a punto de arrollarte. O sí; pero mientras si sí o si no, puedes correr por ese camino que acaba de aparecer hacia esa luz que no sabes qué significará. Y correr dando saltitos de ilusión suele ser muy gratificante. ¡¡Hip, hip, hurra!!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te ha salido novio o curro?

Manuel Fortaleza dijo...

Más información en la actualización de arrriba,jajaja

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