domingo, 24 de febrero de 2013



-         Hola, ¿qué tal?
-         Bien. ¿Y tú? ¿Cómo te ha ido?
-         No ha estado mal la cosa. He invertido el tiempo en construir un muro.
-         ¿Un muro? Ah, mira qué bien. Pero, ¿para qué quieres un muro?
-         En realidad lo he hecho pensando en ti.
-         ¿Sí? Vaya, ¡¡muchísimas gracias!! Nunca habían edificado nada para mí:)
-         Sí, es para que no invadas mi espacio personal y poder estar a salvo, relajado y tranquilo sin ti.
-         ¿Qué chorrada es esa, imbécil?
-         Qué fina es la línea que separa el muchísimas gracias del ¿qué chorrada es esa, imbécil? Bueno, me voy  tras el muro. Ya te llamaré un día de estos y vamos al cine o algo.
-         No se te caiga el muro encima, retrasado.
-         Espero que no porque me ha costado lo mío construirlo. Sería una pena. Venga, adiós.
-         Eh, ¿te marchas en serio? Eh…no me lo puedo creer. Estás flipado…¡¡llámame!!

4 comentarios:

..E&E.. dijo...

Y tan inconclusos!!!! :)

www.lapetiteteff.blogspot.com

Anónimo dijo...

Ya lo decía Ana Belén... al corazón del amigo, abre la muralla xD

Manuel Fortaleza dijo...

Es que soy el rey de los asuntos pendientes^^

La Bruja de Blancanieves dijo...

Mencanta XD Yo tenía un muro de esos. Funcionó tan bien que después pude tirarlo sin que nadie viniera a pisarme el césped. ^^

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