sábado, 31 de marzo de 2012




Un héroe perfecto no es interesante ni para el público ni para el universo, que, al fin y al cabo, se basa en el conflicto y la oposición, la fuerza irresistible contra el objeto inamovible. Michael Schumacher, claramente uno de los más talentosos pilotos de Fórmula 1 de todos los tiempos, ganador de más campeonatos y más clasificaciones que cualquier otro corredor, a menudo queda fuera de la lista de los preferidos por los aficionados. En cambio Ayrton Senna, aunque recurre a los mismos ardides y tácticas de Schumacher, lo hace con un guiño. Por eso dicen que es carismático y emotivo, a diferencia de Schumacher, a quien califican de distante e indiferente. Schumacher es perfecto. Tiene el mejor coche, el equipo con más avales financieros, los mejores neumáticos, la mayor habilidad. ¿Quién va a regocijarse por sus triunfos?
El sol sale todos los días. ¿Cómo vamos a admirarlo? En cambio, si encierras el sol en una caja y cada día se ve forzado a derrotar a la adversidad para salir… ¡en ese caso sí que lo vitorearé! Sí, a menudo, he disfrutado de un bonito amanecer. Pero nunca se me ocurrió que el sol sea un campeón porque sale. 

Stein Garth, (2009). El arte de conducir bajo la lluvia. Madrid: Punto de lectura


1 comentario:

La Bruja de Blancanieves dijo...

Valorarlo todo, eso es otra idea que se nos pierde mientras nos arrugamos como pasas :/

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