Las paredes de este cuarto son testigos de la ausencia y la luz de la ventana, mensajera del verano.
Mil domingos que se aburren bajo el sol (fortaleciendo los muros de mi soledad)
No hay ni un ruido, ni un lamento, ni un temblor por ser silencioso prisionero mi dolor.
Sus gritos, ahogados. Su pesar, descorazonado.
Solo hay sueños olvidados...en domingos que se aburren bajo el sol.

1 comentario:
Los domingos son los grandes enemigos de los cansinos (como tú y yo) y los grandes aliados del helado de chocolate y las palomitas :S
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